Lockheed U-2
Lockheed U-2
El U-2 fue producto antiguo de trabajo entre la CIA, la USAF y la corporación Lockheed, que empezó a ganar fama con sus programas secretos, al igual que otros proveedores.
El primer avión aprobado para dicho programa fue el Lockheed Skunkworks CL-282, con código AQUATONE, para la CIA. En ese momento, el presidente estadounidense Dwight D. Eisenhower autorizó la operación OVERFLIGHT, que pudo haber puesto al mundo al borde del desastre.
En los momentos más duros de la Guerra Fría, los soviéticos propusieron una política de Cielos Abiertos, la cual establecía que, para mantener el equilibrio del poder, los dos países pusieran espiarse con aviones de reconocimiento de manera totalmente legal. Sin embargo, EEUU no aceptó dicho trato, y de manera clandestina autorizó el sobrevuelo de aviones U-2 de las instalaciones militares soviéticas.
En ese momento, el U-2 estaba saliendo de su capullo. Fruto del talento de un grupo de ingenieros liderados por Clarence L. Kelly Johnson en la planta Skunk Works de Lockheed en Burbank, California.
Incidente del U-2
El incidente ocurrió semanas antes de concretarse una Cumbre de las cuatro potencias (EEUU, URSS, Reino Unido y Francia) en París, y cuando el gobierno norteamericano de Dwight Eisenhower develó el episodio, las relaciones entre soviéticos y estadounidenses entraron en una nueva fase de la Guerra Fría .
El año anterior, el entonces vicepresidente Richard Nixon y el premier Nikita Khrushchev habían tenido un enfrentamiento cara a cara en Moscú, en una “Muestra de la Cultura estadounidense” que se llevó a cabo en el marco de la Exposición Nacional de Moscú.
La anécdota, que fue una especie de humorada con trasfondo serio, terminó en una discusión acalorada y sin tapujos entre ambos sobre el modo de vida de ambas sociedades y sobre la evolución tecnológica de ambos países. Luego de un intercambio de agresiones verbales solapadas sobre el olor de las heces de caballo y de cerdo, Khrushchev le dijo a Nixon que la URSS aventajaría tecnológicamente a EEUU. “Cuando nos adelantemos, te haré una señal”, ironizó Khrushchev; “tú no sabes nada”, contestó Nixon; “y tú no sabes nada sobre el comunismo, sólo le temes”, retrucó Nikita, mientras Nixon presionaba con su dedo índice la solapa de Khruschev. Ambos alardearon cara a cara, en una clara demostración de cómo estaban los ánimos entre las superpotencias.
Y entonces ocurre lo del misil, ideal para rebalsar el vaso…
Desde 1956, pilotos norteamericanos volaban en misiones de reconocimiento sobre la URSS. Aunque las autoridades soviéticas conocían estos vuelos, no podían hacer nada para evitarlos; los aviones U-2 volaban a una altitud que quedaba fuera del alcance de los misiles soviéticos. Sin embargo, en 1960, cuando el piloto Powers despegó con su avión desde Pakistán, la tecnología militar soviética se había puesto al día respecto a los U-2 y EEUU aún no se había enterado de ello.
Khrushchev anunció el incidente cuatro días después de ocurrido, omitiendo declarar que el piloto se encontraba con vida. El gobierno de Estados Unidos alegó que el avión U-2 era un avión civil y que había entrado en el espacio aéreo soviético mientras se dirigía a una misión meteorológica en Turquía (aplausos, por favor).
Entonces Khrushchev retrucó sacando el as de su manga: dijo que el piloto Francis Gary Powers había sido apresado y que había confesado el carácter militar de su misión sobre el espacio aéreo soviético.

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